Concepto de dádiva

La palabra dádiva se derivó del latín “dativa” de “dat” en el sentido de “dar”, por lo cual una dádiva es algo que se da como obsequio o regalo; una prestación que no requiere contraprestación. También se lo relaciona con “debita” que se traduce como “deuda”. Aquel que frecuentemente hace regalos es calificado como dadivoso.

Como regalo de dones, es asociada la dádiva con la entrega gratuita que Dios le dio a las personas, como la del amor, la del perdón de los pecados, y la vida eterna, a través del sacrificio de Jesús.

Se vincula el término, en general, a aquellas cosas que son entregadas por caridad a los necesitados; como sinónimo de limosna, y por ende, muchas veces parece herir la dignidad de las personas, cuando las dádivas podrían ser reemplazadas por oportunidades de progreso y bienestar duradero. Ejemplos: “El gobierno da dádivas a la población que apenas les alcanzan para vivir, sería mucho mejor que se preocupara por brindarles trabajo, con salarios dignos” o “El padre de mi amigo vive de dádivas que le dan sus familiares, porque argumenta que no puede trabajar, aunque creo que sus enfermedades son producto de su hipocondría, y esos regalos solo contribuyen a lesionar aún más su autoestima”. Jesús pidió a sus discípulos que entreguen dádivas de misericordia, pero para gloria de Dios y no de sí mismos, con lo cual veía en la caridad un acto positivo, siempre y cuando el que entregue la dádiva no se sienta superior al que la recibe, por el hecho de darla.

En sentido negativo, la palabra dádiva puede ser usada como sinónimo de soborno, cuando ese regalo que se entrega es para obtener a cambio, un beneficio inmerecido, como puede ser apurar un trámite, tener prioridad en el ejercicio de un derecho, obtener una premiación, ganar una elección o evadir las consecuencias de una infracción o delito. Ejemplo: “El funcionario ha sido acusado de recibir dádivas a cambio de exenciones impositivas”.

En la Copla XIX que Jorge Manrique escribe en “Las coplas a la muerte de su padre” habla de “dádivas desmedidas” entre otros bienes materiales que el tiempo hace que resulten vanos, por ser efímeros.