Concepto de divagar

Divagar es un verbo regular e intransitivo que se originó en el latín “divagāri”, término que se integra por el prefijo de divergencia “di” y por “vagari” en el sentido de vagar o tener un andar errante y sin dirección precisa.

Puede aplicarse a ciertas cosas que no siguen un recorrido único, como, por ejemplo, un camino o las aguas de un río.
Divagar se usa aplicado a los humanos, para expresar que su andar o su comportamiento es errático, o que se está haciendo un relato desordenado, caótico y ajeno a la realidad o al propósito que se había tenido en mira.

Ejemplos: “El hombre caminaba divagante, sin saber bien qué rumbo tomar”, “En medio de la conferencia sobre el cambio climático, el orador comenzó a divagar sobre la vida en otros planetas”, “Estás divagando cuando te refieres a que pronto podremos llegar al otro lado del mundo por tele transportación” o “La charla fue un divagar continuo de un tema a otro, y nadie entendió de qué se trataba”.

También puede decirse del pensamiento desordenado y utópico, y en grado más extremo, al que acompaña a las alucinaciones mentales: “Mi primo tiene pensamientos divagantes, cree que puede cambiar el mundo”, “Comencé a divagar luego de consumir drogas, y no sabía bien dónde estaba” o “Mi abuelo es muy anciano, y a veces divaga creyendo que se encuentra en su pueblo de la infancia con sus padres y hermanos”.

Sin embargo, en ocasiones, pensamientos revolucionarios y creativos, hacen sospechar que quien los posee es un divagante, pero luego se comprueba que eran certeros, como aquellas personas que han hecho predicciones que en el momento parecían imposibles, y luego se hicieron realidad, como el caso del dramaturgo francés Julio Verne (1828-1905) que auguró la existencia de naves espaciales, motores de explosión, submarinos, Internet, etcétera, que muchos consideraron, se trataba de ciencia ficción.

Dejando de lado los casos en que divagar se deba a una patología mental, como las personalidades esquizotípicas, o al consumo de sustancias, que alejan a la persona de la realidad; las personas que divagan habitualmente en sus charlas y pensamientos, sin enfocarse en lo específico de la cuestión, son personas inquietas, desorganizadas y distraídas.
Pero no todo es negativo, ya que divagar puede resultar una cualidad, cuando se trata de personas soñadoras, que luego concretan sus aparentes delirios, como el caso de los empresarios exitosos, o de aquellos artistas que divagan para plasmar en sus creaciones, toda su imaginación.