Concepto de empecinado

Empecinado es el participio del verbo empecinar, que se derivó del latín “pix” que se traduce como pez, que es una sustancia de consistencia pegajosa y de color negro. En su estricta significación etimológica, empecinado es aquel que está untado con pez.

Sin embargo, empecinado se aplica a aquel que es terco u obstinado, que persiste en una idea o acción, a pesar de todos los contratiempos, dificultades o razones para desistir. Este significado surge, pues en España, el río Botija, forma un cieno oscuro (pecina) al pasar por el municipio de Castrillo de Duero, en la provincia de Valladolid, y por ello, sus habitantes son conocidos como empecinados. Uno de ellos, trascendió en la historia, como “El empecinado”, nombre que se le concedió oficialmente el 8 de octubre de 1808, por haber nacido en este lugar, pero su acción condujo a que se le atribuyera otro sentido al término, que es el que hoy le damos. Este señor empecinado, fue Juan Martín Díez (1775-1825) y fue un militar español, destacado héroe en las luchas contra la invasión napoleónica a España. Restaurado el absolutismo monárquico con el regreso de Fernando VII al trono español, fue perseguido por sus ideas liberales, y su destino fue el destierro en Valladolid. Cuando el rey depuso su actitud e intentó sumarlo a su causa, el empecinado se negó, y terminó muerto en el cadalso.

Son sinónimos de empecinado: terco, obstinado, tozudo y férreo.

Aspectos positivos y negativos de ser empecinado

Quien es empecinado no se doblega con facilidad, y esto es muy loable, pues la persistencia puede llevar a lograr los objetivos, sin dejarse desfallecer por los escollos, por ejemplo: “Estaba empecinado con lograr su título universitario, a pesar de que parecía imposible, al trabajar tantas horas, atender a su familia y tener pocos recursos económicos; pero con esfuerzo lo logró, aunque le tardó muchos años” o “Se empecinó en demostrar su inocencia, estudió él mismo su caso, privándose del sueño y arriesgando su vida en busca de pruebas, y junto a sus abogados, logró hallar al verdadero culpable”. Sin embargo, empecinarse y no atender razones válidas, puede ser perjudicial, para uno mismo o para terceros, por ejemplo: “Se empecinó en instalar él mismo un sistema de calefacción eléctrico en su casa, con sus pocos conocimientos técnicos, y provocó un terrible incendio”, “El hombre está empecinado en que su salud es buena, y no toma la medicación que le recomendó el médico, poniendo en riesgo su salud” o “Se empecinó en ganar el amor de la joven, y como prefirió a otro, intentó matarla”.