Concepto de enajenado

Enajenar es un término que significa traspasar el derecho de propiedad sobre una cosa, que puede ser a cambio de un precio, como ocurre en el contrato de compra venta (enajenación onerosa) o de manera gratuita como sucede en la donación. El bien enajenado es el objeto transferido. Deriva de “in alienare” que significa volver ajeno, y por lo tanto es sinónimo de alienación. Por ejemplo: "He enajenado mi casa, y con el dinero obtenido compraré un campo para vivir más tranquilo" o "Enajenaré mis caballos, pues ya estoy viejo para cuidarlos, y mis nietos serán buenos dueños".

Se aplica en psicología y sociología para referirse al estado de la personalidad ubicada fuera de sí misma, turbada y ajena a su propia voluntad. De este modo se asocia a la locura. Una persona enajenada no tiene claro uso de sus facultades mentales. No puede gobernarse a sí misma y jurídicamente necesita para realizar válidamente los actos de la vida civil ser representada por un curador u otro apoyo. Penalmente exime de responsabilidad por los hechos delictivos si quien los ejecutó no comprendió lo que hacía. El enajenado mental puede estarlo por padecer una psicosis o por el uso de drogas o alcohol.

Trabajo enajenado o alienado fue la frase usada por el crítico social alemán Kart Marx (1818-1883) para referirse al estado que provocaba en los trabajadores cumplir sus tareas en el mundo capitalista surgido luego de la Revolución Industrial, donde su labor era un producto de compra y venta valuable por las leyes de la oferta y la demanda, y su producción le era totalmente ajena; por un lado porque no compartía la ganancia que era sólo para el dueño de la fábrica; y por otro lado, porque participaba solo en una fase de la elaboración con motivo de la aplicación de la división del trabajo, y entonces la obra era sentida por él como ajena. El término alienación ya había sido estudiado filosóficamente por Hegel, en el modo de conocimiento del objeto, que va desde el nivel más simple, donde se advierte al objeto sensible, para luego percibirlo con sus propiedades, donde aparece un autoconocimiento de la conciencia, y ocurre la primera manifestación de enajenación, tratando de entender, tomando la conciencia el carácter de auto-conciencia, o sea, conciencia de sí misma, y al quedar objetivada, hay enajenación. Religiosamente, la enajenación fue investigada por Feuerbach, al ver la oposición entre el hombre como ser imperfecto y finito y Dios, como trascendente e inmortal; pero Marx lo empleó en el campo sociológico.

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