Concepto de enmascarado

Enmascarado, es el efecto del verbo enmascarar, que es la acción de colocar una máscara a algo o al alguien, con el fin de ocultarlo, disimularlo o protegerlo.

Algo enmascarado no se muestra de modo abierto y claro, sino que está detrás de aquello que le oficia de cobertura.

Una persona puede estar enmascarada, pues cubre su rostro, en forma total o parcial, con una careta, con fines diversos: en el teatro griego era común que los actores se enmascaren para representar a sus personajes, simbolizando la alegría, la tristeza o la tragedia, y también fueron sumamente usadas en las comedias renacentistas. También se usaron en celebraciones rituales desde antaño, y se siguen utilizando en algunas tribus africanas. Pueden ser hechas de diversos materiales: tela, cartón, madera, plástico, etcétera.

En ocasiones, los enmascarados, ocultan su identidad, para cometer delitos, por ejemplo: "No puedo identificar a quien me robó pues actuó enmascarado".

En las cosas, algo enmascarado es un defecto que resulta tapado para que no se vea, por ejemplo: “La pared tiene humedad, pero la he enmascarado revistiéndola con un aplaca de yeso”, “Voy a enmascarar este rayón de mi mueble con un poco de pintura” o “Tengo un grano en la cara y lo voy a enmascarar con maquillaje”.

Algunas enfermedades, pueden estar enmascaradas, o sea disimuladas, al estar tomando el paciente, algunos medicamentos que impiden que se desarrollen sus síntomas. Esto puede ser muy peligroso, y es frecuente en los casos de automedicación, por ejemplo, cuando se ingiere un remedio para aliviar los cólicos intestinales o molestias estomacales, y puede tratarse de una peritonitis, que, puede ser grave si no se la toma a tiempo.

En el Cine, “El hombre enmascarado” es como se conoce en España, a la película de aventuras, estadounidense, ambientada en la selva de Bengala, cuyo título original es “The Phantom”, de 1996, que dirigió Simon Wincer; y trata de un mítico enmascarado justiciero, que se va a interponer en los planes de un codicioso magnate, que intenta encontrar las calaveras de Tuganda, que confieren gran poder, y que este malvado piensa usar con fines destructivos.

En México, existió un actor y luchador profesional de lucha libre, al que apodaban “El enmascarado de plata”. Su nombre real era Rodolfo Guzmán Huerta, y usó como nombre artístico el “El Santo”. En sus espectáculos de lucha, que se extendieron entre los años 1942 y 1982, siempre lo hizo enmascarado, y se convirtió en un héroe de historietas y en actor de cine, siendo protagonista de 52 películas, desde 1958.