Concepto de enfundar

La palabra enfundar es un verbo de primera conjugación, que se integra con términos tomados del latín: el prefijo “en” del latín “in” que indica que se trata de algo interno o que está dentro de sí mismo o de otra cosa; y el sustantivo funda, procedente de igual vocablo latino, que, entre sus significados, se encuentra el que designa una tira de cuero que sirve para impulsar un proyectil, conocido como “honda”; para luego adquirir el significado de bolsa que sirve para resguardar cualquier objeto, hablándose así de fundas de almohadas, de fundas de anteojos, de fundas de instrumentos musicales, de fundas de armas, de fundas de muebles, etcétera. Por lo que, literalmente, enfundar es colocar una cosa, dentro su funda, o bolsa de guardado.

Lo opuesto a enfundar, es desenfundar; que implica, sacar las cosas de su funda, por motivos diversos: “Desenfundó sus instrumentos, y comenzó a tocar, inundando con su música la sala”, “El policía desenfundó el arma, cuando vio que los delincuentes estaban atacando a un transeúnte”, o “Si desenfundas tus trajes de gala, corres el riesgo de que se ensucien”.

Se colocan las cosas en fundas por diversos motivos: protegerlas de golpes, en cuyo caso se usan fundan acolchonadas; resguardarlas de la humedad o el polvo ambiental, para facilitar el traslado, teniendo en este caso, asas o manijas; para evitar situaciones de peligro, cuando se trata de objetos cortantes y armas blancas o en el caso de las armas de fuego.

Ejemplos: “Debes enfundar tus muebles antes de mudarte de casa, para protegerlos, ya que pueden sufrir golpes durante el traslado”, “El músico terminó su concierto, y enfundó sus instrumentos antes de retirarse”, “El dueño del gato enfundó sus sillones, para evitar que la mascota los rasgue con sus uñas”, “El policía tiene su arma enfundada, y solo la sacará en caso de que haya amenaza a la seguridad pública” o “la mujer enfundó todos los cuchillos de su hogar, para evitar que sus hijos pequeños se lastimen, si llegaran a tener contacto con ellos”.

Se aplica, por extensión, a todo lo que aparece protegido o enmascarado, de modo inmaterial, por ejemplo: “Se enfundó en una coraza de fortaleza, para ocultar su dolor”.