Concepto de redil

La palabra redil es de origen latino. Procede de la integración de “retis” en el sentido de red o cerramiento, más el sufijo de posibilidad “il”.

Un redil es una porción de terreno que se encuentra vallado o cercado. Se usa para que se aloje allí el ganado e impedir que se escape, sea hurtado o protegerlo de los ataques de otros animales, como los lobos. Para hacer el cerramiento se usan varios elementos, entre los cuales podemos mencionar los listones de madera o las mallas de alambre. Hay algunos que se construyen en forma precaria, y sólo sirven para evitar la huida, y que allí tengan sus comederos y bebederos, y otros incluso, tienen alguna parte con techo donde pueden refugiarse en caso de lluvias o tormentas (apriscos). El tamaño depende del número de animales que alberga, y debe tenerse en cuenta que allí se las esquilará en el caso de las ovejas o se las ordeñará en el caso de las vacas; además que en ese sitio también darán a luz a sus crías.

Redil es sinónimo de corral, aunque este último término se usa más para nombrar a los recintos cerrados de varias dimensiones, incluso para animales más pequeños, como el caso de las aves de corral.

El ganado no está todo el tiempo en el redil, pues pasan muchas horas pastando, fuera de él.

En sentido figurado se habla de redil en referencia al conjunto de fieles que se encuentran como “rebaño” de Dios, contenidos en la fe de la iglesia. Considerado Jesús como el Buen Pastor, la parábola bíblica del redil, tiene el objetivo de que los fieles vean en Jesús la única puerta de entrada válida al reino de Dios.

San Mateo nos cuenta la vuelta al redil de la oveja descarriada, donde un pastor pierde una de sus cien ovejas, y sale a su rescate dejando a las demás, para salvar a la que está en peligro.