Concepto de secuaz

La palabra secuaz procede del latín “sequax” y designa a alguien que sigue una ideología o un accionar de modo incondicional, sin oposición, aún cuando esto lo lleve a tener consecuencias dañinas para sí o terceros. Se trata de aliados férreos, que por miedo, convicción o conveniencia se constituyen en partidarios y militantes “ciegos” y carentes de propia voluntad.

Los secuaces poseen un líder al que no cuestionan y sus propias opiniones o deseos quedan relegados.
Se aplica en general a las bandas de delincuentes que siguen a su jefe, quien tiene un enorme poder sobre los miembros del grupo: “Se ha capturado al líder de una banda que perpetró muchos robos en la zona. Sus secuaces están prófugos pero tenemos datos sobre su paradero y no será difícil atraparlos”, “El jefe de la banda fue traicionado por sus secuaces cuando vieron que les esperaba una larga condena en el caso de que guardaran silencio”.

En el caso de líderes políticos que han protagonizado hechos sanguinarios durante sus mandatos, los secuaces son aquellos que cumplieron sus órdenes inhumanas y colaboraron en sus actos destructivos y mezquinos. Una de los secuaces más sanguinarios de Adolf Hitler fue Reinhard Heydrich, que fue su jefe de seguridad y es tristemente conocido como “el verdugo” o “el carnicero de Praga”.

La Biblia también da ejemplos de jefes malignos seguidos por secuaces diligentes que son castigados por Dios, como el caso de Coré y sus secuaces que cuestionaron al líder Moisés y que terminaron tragados por la tierra.

“Los secuaces” es una película estrenada en el año 1972, dirigida por el cineasta francés Yves Boisset. Está ambientada en Marsella en el contexto de una campaña electoral, donde se enfrentan dos familias de delincuentes y sus secuaces.