Concepto de hacinamiento

La palabra hacinamiento se compone del verbo hacinar, que procede etimológicamente del latín “fascis” en el sentido de un manojo de cosas, en un principio aplicado a los productos de la cosecha, y el sufijo “miento” que indica resultado.

El hacinamiento resulta de amontar sujetos u objetos, aunque en sentido estricto y cuando se muestra el verdadero problema, es en el hacinamiento de personas o animales, que comparten un espacio reducido sin tener cada uno de estos individuos un lugar suficiente para moverse o ejercer plenamente sus derechos y satisfacer sus necesidades.

El hombre ha sacrificado a varias especies animales para obtener de ellas el máximo provecho. Un caso típico es el de las gallinas que viven hacinadas en jaulas y las hacen poner huevos de modo intensivo, sin poder desplazarse ni extender sus alas.

En las sociedades humanas el hacinamiento es frecuente por ejemplo en el sistema carcelario, donde están albergados más reclusos de los que se debería, por insuficiente inversión estatal, y falta de contemplación de los derechos de estas personas condenadas por delitos, que están allí por seguridad y no para castigo, y que hacerlos vivir en esas deplorables condiciones solo contribuye a aumentar su insatisfacción y su agresividad.

El hacinamiento en las viviendas precarias también es común. Viven en una misma casa de pequeñas dimensiones muchos integrantes de la misma, compartiendo sitios privados, como cuando en una misma habitación duermen padres e hijos, no teniendo intimidad. Se considera que hay hacinamiento grave cando comparten una misma habitación cinco más personas. Lo ideal es que una habitación de dimensiones normales, no sea compartida por más de dos personas. Cuando hay hacinamiento también es más reducido el uso y aprovechamiento del resto de las instalaciones, entre ellas el cuarto de baño, lo que produce complicaciones con respecto a la higiene personal. El hacinamiento provoca problemas físicos y psicológicos.