Concepto de hotel

La palabra hotel se derivó de la expresión latina “hospitalis domus” que se traduce como “casa de huéspedes”, pues “hospes” es “huésped” y “domus”, “casa”. Pasó al francés como “hôtel”, utilizada para nombrar a los lugares destinados a hospedaje, desde el siglo XVIII; y de allí fue tomada por el español. Es una palabra internacional, ya que es igual en todos los idiomas.

Las personas siempre se han desplazado, primero porque eran nómades y luego con el sedentarismo, también han debido por placer o necesidad, trasladarse fuera de los lugares donde tenían establecida su residencia. Una causa frecuente de emprender viaje lo eran los motivos comerciales o las peregrinaciones religiosas. En la Edad Media, los viajeros sin recursos se alojaban en lugares provistos por los monjes o en posadas o tabernas. Pero a medida que avanzó el capitalismo, las personas adineradas requirieron lugares más cómodos donde residir temporalmente durante su estadía en lugares distantes a sus viviendas. Durante la Revolución Industrial (mediados del siglo XVIII) se multiplicaron las ofertas de albergues, en los caminos que conectaban a las ciudades, en especial en el centro de este proceso, que fue Inglaterra.

Pero el nacimiento de los hoteles en sentido moderno data del siglo XIX donde gracias a los avances de los medios de locomoción, como el ferrocarril y los barcos a vapor, los tiempos de viaje se acortaron y se expandió el turismo. Con la aparición del automóvil y el avión, el hotel pasó a ser un servicio obligado con el que debían contar las ciudades para albergar a los visitantes, empezando a diferenciarse por su calidad y precios.

Los hoteles actuales brindan servicios de alojamiento en habitaciones, con camas para una, dos, tres y hasta cuatro personas, con armarios para guardar la ropa, baños privados o compartidos, incluyendo el servicio de limpieza y la ropa de cama y toallas. En general, tienen teléfono y televisores. Entre otros servicios adicionales se encuentran el desayuno, caja fuerte, wifi, almuerzo y/o cena, pileta de natación, mini bar, lavado y planchado de ropas, spa, traslados, que en general, muchos de ellos, exigen pagos adicionales. Algunos cuentan con salas especialmente acondicionadas para realizar reuniones y conferencias. Los niveles de confort están señalados según los países, por estrellas, siendo los de cinco estrellas los más cómodos y costosos; o letras de la A, a la E. Si se dividen en clases, la relación es inversa, ya que la cuarta clase es mucho menos recomendable que la primera clase.