Concepto de prosapia

Prosapia es una palabra de origen latino, no muy empleada en la actualidad en el lenguaje cotidiano y que hace referencia al linaje de una persona. Cuando se alude a la prosapia de alguien, en general es porque tiene una ascendencia ilustre o destacada.

Es sinónimo de abolengo, y como sabemos, es un signo que marca a las futuras generaciones con un sello distintivo. Quien pertenece a una familia de prosapia tendrá mayores oportunidades en la vida, aun cuando por méritos personales no lo merezca: “Si perteneciera a una familia de prosapia la vida para mí sería menos complicada, ya que desciendo de una familia trabajadora y aunque he estudiado y me he esforzado mucho, los puestos importantes son para los descendientes de quienes tienen renombre”.

Hasta la Edad Contemporánea, y hasta la caída del Antiguo Régimen con la supresión de los títulos nobiliarios y los privilegios de clase, la prosapia era determinante para ocupar cargos de relevancia, especialmente políticos. Hubo algunas excepciones como el caso de Cayo Mario, que fue siete veces Cónsul romano y que no pertenecía a una familia de prosapia (aunque estaba vinculado con la nobleza). Pertenecer a una familia patricia, especialmente en las primeras épocas de Roma, significaba tener acceso a la política y a la justicia, estando privados de esos derechos los plebeyos, a quienes les costó trabajo conquistar posiciones de poder, y generar para sus propias familias, una prosapia. Tiberio Coruncanio fue el primero que llegó sin prosapia, perteneciendo a una familia plebeya, a ocupar el cargo de Cónsul en el año 280 antes de Cristo y el Pontificado Máximo en la Antigua Roma en el 254 a. C.

A pesar de que la sociedad ha evolucionado, no podemos dejar de reconocer que un ilustre pasado familiar (la prosapia) ayuda mucho por las relaciones sociales que genera, y la carta de presentación que significa tener un apellido prestigioso.

Se aplica por extensión a todo aquello que cuenta en su historial con una serie de triunfos: “El equipo de fútbol al que pertenezco tiene una prosapia de grandeza, está signado por victorias”.