Concepto de baladí

La palabra baladí proviene de igual término, tomado del árabe hispánico, y a su vez, del clásico “baladī”. Se empleaba para designar a aquello que es propio del país, lo nacional, nativo y autóctono, por oposición a lo importado. Se aplicó, en este sentido, a los primeros conquistadores, árabes del sur o yemenitas, que se instalaron en al-Ándalus, en el año 711, por oposición a los sirios, o árabes del norte que llegaron a la Península Ibérica hacia el año 740, en una segunda oleada migratoria.

También, como sinónimo de autóctono, se denomina “raqs baladi”, o danza del pueblo a la danza oriental o danza del vientre, que hunde sus orígenes en el antiguo Egipto, donde los movimientos corpóreos principales son los de la pelvis. Esta manera de bailar, casi sin desplazamientos, evolucionó hacia el “raqs sharqi”, con muchos movimientos corpóreos, y no solo de la pelvis.

Como es frecuente que lo propio sea subestimado en su valor, para destacar lo bueno de lo que procede del exterior, es que baladí, fue tomando el significado actual, de algo de poca importancia o valor, insignificante, anodino, fútil, desdeñable y nimio.

Ejemplos de uso: “No hay que privilegiar las cosas materiales, son un tema baladí al lado de los sentimientos”, “Me ha hecho un regalo baladí, y eso que tiene mucho dinero”, “Pronunció una frase baladí, pero, como se trataba de un líder político, sus seguidores lo aplaudieron como si hubiera dicho algo célebre”, “No me gusta perder el tiempo en menesteres baladíes, porque tengo cosas importantes para hacer” o “Destruyó su matrimonio por habladurías de los chismosos, que poco tenían de cierto, y por esa causa baladí, ahora añora a su amada esposa, que decidió no perdonar su falta de confianza”.

Que una cosa o hecho sea baladí, es un concepto relativo, ya que lo que no tiene importancia para alguien puede tenerla, y mucha, para otro, por ejemplo: “Reprobar un examen para mi hermano es un asunto baladí, pues está acostumbrado a rendirlo varias veces, pero, para mí, significa una gran frustración, ya que me esmero mucho”.

En los herrajes de los equinos, se colocan elementos de hierro para proteger sus cascos, y se usan clavos para ajustarlos, preferiblemente delgados para evitar herir al animal. Los clavos baladí son de un tamaño menor que los clavos hechizos, que son embutidos y para herraduras grandes.

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