Concepto de contrariedad

La palabra contrariedad nos remite en su etimología al vocablo latino “contrarietatis”, de “contrarius” en el sentido de “contrario” u “opuesto” y el sufijo de de cualidad, “dad”.

La palabra contrariedad alude por un lado a una relación opuesta o antagónica entre dos objetos, hechos, ideas, o sujetos: “Hay mucha contrariedad entre tu casa lujosa y la mía tan modesta”, “La contrariedad entre el día soleado de hoy comparado con el feo clima de ayer es muy notable”, “Las ideas que expresa mi madre tienen gran contrariedad con lo que enseñan en la escuela, los valores, lamentablemente en mi familia, son muy poco convencionales”, "La discusión se inició por una contrariedad de opiniones políticas" o “Tengo gran contrariedad con mi prima en varios aspectos de nuestras acciones”.

Una contrariedad puede ser un escollo, traba, impedimento u obstáculo para la consecución de un fin: “Tuve una contrariedad en mi carrera hacia la meta. Me hice un esguince en el tobillo y ya no pude proseguir corriendo”, “¡Qué contrariedad! Hoy amanecí engripado y no puedo faltar a mi trabajo” o “Mi empresa tuvo una contrariedad al cerrarse las exportaciones, y nos quedamos con mucha mercadería sin vender”. La contrariedad puede ser definitiva o pasajera, grave o leve.

En Lógica, se habla de contrariedad, haciendo alusión a conceptos o términos, o a proposiciones o juicios. En el primer caso, hay contrariedad entre dos términos o conceptos cuando entre ellos existe alguna oposición en un contexto determinado, por ejemplo profesor y alumno, en una determinada clase. En las proposiciones, estas son contrarias cuando no pueden darse al mismo tiempo: “Hoy es miércoles” y “Hoy es jueves”. Esto, si se afirma al mismo tiempo es imposible y contradictorio, pero en días distintos es posible. La no contradicción es un principio básico de la lógica aristotélica, que establece que nada puede ser y al mismo tiempo no ser.