Concepto de declive

La palabra declive, procede del latín “declivis”, que se compone de los siguientes términos: el prefijo “de” que indica una posición en descenso, y “clivus” en el sentido de “pendiente” o “inclinación”.

Un declive es una inclinación de un terreno u otra superficie, que está en bajada o cuesta bajo. Es lo opuesto a una ascensión.

Por ejemplo: “Ten cuidado con esta calle, pues al estar en declive, irás mucho más rápido con tu bicicleta”, “En esta zona montañosa hay grandes declives que pueden provocar accidentes”, “Se me cayó el balón al piso de abajo pues estaba jugando en un pasillo con declive” o “Le falta declive a mi bajada de agua, por eso no fluye como corresponde”.

Por extensión, se aplica a todo aquello que está en descenso en cuanto a su vigor, fuerza, calidad, cantidad, valor, importancia o intensidad. Denota algo negativo, como sinónimo de decadencia, en los siguientes casos: “En la ancianidad, que representa el declive de la vida, aparecen dolencias propias de la vejez”, “El declive de los valores tradicionales ha puesto a lo material por encima de los espiritual”, “La empresa ha tenido un declive en sus ventas y si no se recupera pronto, podría quebrar”, “Luego del tremendo accidente que sufrí siento un declive en mis fuerzas, y ya no soy el mismo de antes”, “En Europa la población ha envejecido por el declive en las tasas de natalidad”, “El autor publicó su última gran obra y luego sobrevino el declive de su fama”, “Se nota un declive en la calidad de los productos debido a la crisis” o “Hay un declive en la cantidad de inscriptos en los centros educativos, pues los jóvenes deben salir a trabajar para poder subsistir”.

Sin embargo, en ciertos casos puede ser positivo: “Ha habido un declive en los índices de delincuencia”, "Por suerte las inundaciones han registrado un declive en los últimos años" o “Me es grato observar que se produjo un declive de personas que deben emigrar de su país o exiliarse por cuestiones políticas”.