Concepto de estímulo

Estímulo, etimológicamente se remonta al latín “stimulus” y su significado es aguijón, o sea algo (un agente interno o externo) que nos “pincha” para movilizarnos a la acción. A todo estímulo que recibe una célula, tejido u organismo, captado por sus receptores nerviosos, le sobreviene una respuesta o reacción consistente en un movimiento o en una secreción.

Los estímulos pueden ser externos, como por ejemplo un pinchazo que genera que el individuo salte, grite o se mueva; o internos, como por ejemplo, una gran angustia que estimula el deseo de llorar. A veces los estímulos actúan en forma específica, por ejemplo, en el caso de la luz, que produce en los sistemas ópticos de los animales, una excitación visual. En otros casos no es directo, por ejemplo esa excitación visual, puede ser ocasionada por un golpe que estimule el nervio óptico.

Los estímulos externos pueden ser variados, producto de una interacción social, como el caso de una palabra, un premio o una felicitación; o ser obra de un agente físico, como el caso del pinchazo; o un agente químico, como quemarnos con ácido.

Se clasifican en condicionados, si generan una respuesta automática: son naturales, reflejos, y permiten a los seres vivos adaptarse al medio y sobrevivir, como correr ante una situación de peligro, llorar o gritar por dolor o cerrar los ojos si algo nos asusta. Los condicionados, son aquellos que son aprendidos. El estímulo es neutro, pero aprendimos a responder frente a ellos, de determinada manera, y pueden convertirse en estímulos condicionados, por ejemplo, si alguna vez nos ha mordido un perro, puede ocurrir que nos asustemos ante la presencia de otro can.

Existen estímulos positivos, como por ejemplo una palabra alentadora para alguien que va a rendir un examen; o pueden ser negativos, como por ejemplo aconsejar a alguien que cometa un delito.

La estimulación temprana se refiere a ciertas acciones que pueden ejercerse sobre los bebés y niños de corta edad para que maduren antes de lo que lo harían en forma espontánea, por medio de ejercicios o juegos, usándose sobre todo en casos de deficiencias madurativas.

El estímulo-respuesta como forma de aprendizaje, probado en animales, fue usado en el ámbito educativo por el conductismo, que proclamaba un sistema de premios y castigos para estimular a los educandos.

Como medidas políticas, los gobiernos suelen ofrecer estímulos a ciertas actividades y tareas para e bien común, como etímulos a la pequeña y mediana industria, a la producción agropecuaria, a la investigación científica, otorgndo subsidios y becas.

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