Concepto de ofrecimiento

Ofrecimiento es la acción y el efecto del verbo ofrecer, que en su etimología nos remonta al latín “oferre”, vocablo integrado por el prefijo de contraposición “ob” y por “ferre” en el sentido de “traer”.

Un ofrecimiento es una propuesta o invitación hecha de manera expresa o tácita, por un agente natural o humano, hacia otro u otros, para que acepte un bien material o inmaterial de modo gratuito u oneroso. Ejemplos: “Disfruté mucho del paisaje y de su ofrecimiento de paz, armonía y silencio”, “El ofrecimiento de tu amistad fue un gran placer para mí, pues te considero un ser humano maravilloso”, “Esperé que en la visita llegue en algún momento el ofrecimiento de una taza de té o café, pero, aunque duró varias horas, me fui sin beber ni siquiera una gota de agua”.

En general se usa como sinónimo de oferta, aunque es preferible reservar este último término, para cuando se prometen servicios o mercaderías con fines económicos. Por ejemplo, si alguien se pone a disposición de otro para protegerlo y cuidarlo ante una necesidad, es más conveniente hablar de ofrecimiento de ayuda; mientras que, si nos proponen la compra de un producto, es más preciso hablar de oferta.

En materia de percepción, y bajo el análisis de la psicología cognitiva, especialmente por los estudios de James J. Gibson y Donald Norman, se conoce como ofrecimiento a los estímulos tomados en su conjunto, que le brindan a alguien la posibilidad de hacer algo, de acuerdo a su interpretación, pues cada uno, reconocerá en esos estímulos diferentes oportunidades, que se hallan latentes y sujetas a su captación, las que tomará de acuerdo a sus posibilidades físicas y sus deseos. Por ejemplo, si un adulto ve una cuchara, su mango le está dando el ofrecimiento de asirla con la mano para luego tomar el alimento y llevarlo a la boca. Si el mismo objeto es percibido por un bebé tal vez sea para él un ofrecimiento de agarrarla por la parte cóncava, y golpear con el mango sobre un objeto, a modo de tambor.