Concepto de elegancia

La palabra elegancia, reconoce como origen etimológico el vocablo latino “elegantia”, sustantivo abstracto, cuya adjetivación es “elegante”, a su vez procedente del verbo “eligere” en el sentido de elegir o seleccionar.

La elegancia es aquello que se deriva del buen gusto y la distinción, de lo que hace que algo o alguien se destaque del resto, por ser agradable, armónico, delicado, bello, fino, alejado de todo lo que puede aparecer como burdo, grosero, estridente, común o recargado.

La elegancia puede predicarse de la postura y el andar de personas, y también de algunos animales, que se paran, se sientan y andan de modo erguido, sin timidez, y con mucha soltura: “A las y los modelos, se les enseña a caminar con elegancia por la pasarela”, “Me gustan las jirafas por su caminar elegante”, “Debes sentarte con mayor elegancia, pon recta la espalda y descruza las piernas” o “El adolescente camina encorvado y vacilante, sin ninguna elegancia”.

En la vestimenta y en el arte (pintura, escultura, arquitectura, decoración de interiores) la elegancia se manifiesta en la calidad de los materiales empleados y en la delicadeza y simpleza de sus formas y colores, donde se prefieren los tonos pasteles, siendo, además, los preferidos, el blanco, el negro, el azul o el gris: “Al decorar tu casa con colores brillantes, le has restado elegancia”, “Su vestido negro y recto, confeccionado con finas telas, le daban mucha elegancia a la anciana señora” o “Un elegante cuadro en tonos azulados, se destacaba en medio de la sala”.

“El arte de la elegancia”, fue un programo televisivo argentino que se transmitió los sábados por canal 7, casi desde los albores de la televisión, desde 1964 hasta 1984, conducido por la actriz y animadora María Fernanda Cartier, donde se hablaba de modas y se mostraban desfiles.

En el año 2009, la banda de rock argentina “Los Fabulosos Cadillacs”, fundada en 1985, lanzó un álbum de estudio (su décimo primero) al que tituló “El arte de la elegancia”.

Una respuesta dada con elegancia, es aquella que sin dejar de ser sincera, no hiere ni ofende a nadie. Muchas veces son un tanto evasivas: “El presidente respondió las preguntas indiscretas sobre su discusión con el mandatario extranjero, con elegancia, aunque no reveló ningún detalle comprometedor”.

Por otro lado, la elegancia matemática, aplicada a la prueba de un teorema, se otorga como cualidad, a aquella que resulta a la vez, simple y eficaz.

En Literatura, se dice que alguien escribe de modo elegante cuando lo hace en forma simple, pero sin utilizar vocabulario grosero, ordenando las ideas, para que aparezcan claras, sin abusar de los recursos literarios, haciendo que la lectura resulte ágil y gratificante.