Concepto de finitud

La finitud es la cualidad de todo aquello que tiene límites, o sea que no es infinito o ilimitado, porque tiene un fin, que lo determina y lo restringe, ya sea en su cantidad material o temporal.

Todo lo que es limitado es finito, y por lo tanto termina o se agota, por ejemplo: “Los recursos naturales no renovables son finitos, como los minerales, el gas natural o el petróleo, por eso hay que pensar en alternativas para el futuro cuando ya no contemos con estos últimos”, “Mis fuentes de ingreso son finitas, y no me alcanza para cubrir mi enorme cantidad de gastos” o “Desde esta altura se alcanza a divisar la finitud de mi campo”.

En matemática, los números son infinitos; sin embargo, podemos predicar la finitud, de aquel conjunto que tiene un número de elementos determinados, por ejemplo, el conjunto formado por las letras del alfabeto o el conjunto de los días de la semana.

El universo es espacialmente infinito, pero la vida es finita. El ser humano tiene conciencia de que en algún momento la vida termina con la muerte. Las religiones tratan de explicar el sentido de la vida diciendo que lo que es finito es el cuerpo, mientras que el alma posee una existencia infinita y trascendente, igual que Dios que es también infinito.

Entre los antiguos filósofos griegos, la finitud es una propiedad de las cosas, que las constituyen en una materia determinada por su forma. Para Platón lo infinito y universal son las ideas, y no las cosas materiales, que son finitas, efímeras e imperfectas.

El filósofo idealista alemán del siglo XIX, Hegel, nos dice que la finitud es el “no ser”, y por esa característica de finitud, las cosas son, al mismo tiempo, “ser y no ser”.

La finitud de la vida ha preocupado desde siempre a la Filosofía. El alemán, Martin Heidegger (1889-1976) por ejemplo, considera al ser humano, como un ser lleno de posibilidades pero destinado a la muerte, hecho que está presente en todas las posibilidades vitales.

“Filosofía de la finitud” es un ensayo, de 2002, reeditado en 2012, del Doctor de Filosofía español, contemporáneo, Joan-Carles Mèlich, donde se plantea la vida como una situación de vulnerabilidad, en un mundo del que no podemos sentir que sea nuestro totalmente ni para siempre.

Pero no solo la existencia es finita sino también los derechos, que los ordenamientos legales reconocen, ya que encuentran su límite en los derechos de los otros, regulados por normas jurídicas. Por ejemplo: “No creas que puedes hacer lo que quieras, la finitud de tu libertad está determinada por no hacer daño a otros”.