Concepto de idéntico

La procedencia etimológica del adjetivo idéntico nos remite al latín tardío “identicus” derivado del sustantivo “identitatis” en el sentido de identidad, que se aplica a dos objetos, sujetos, hechos o ideas, que son iguales, o sea, que entre ellos no pueden identificarse diferencias.

Por un lado, en sentido estricto se dice que comparativamente una cosa o sujeto es idéntica a otra cuando entre ambas la igualdad es total: “Esta fotocopia es idéntica a la original, no puedo distinguir cual es la copia”, “Usaste idénticas palabras a las del libro para decir la lección, creo que lo memorizaste sin comprender”, “Los gemelos idénticos han nacido de un mismo óvulo” o “Me equivoqué y compré dos libros idénticos, de la misma edición, autor y título; veré si puedo cambiar uno de ellos por otro para no tenerlo repetido”.

Las cosas que se producen en serie, son las que podemos apreciar como casi idénticas, y lo mismo pasa con los seres vivos productos de la clonación, que hace nacer individuos genéticamente idénticos a su antecesor, reproducidos asexualmente.

En Lógica, el principio de identidad nos dice que toda entidad resulta idéntica a sí misma, y es el único caso que podemos hablar de cosas idénticas de modo total”.

Por extensión, aplicamos esta calificación a lo que es muy similar, y las diferencias son insignificantes o mínimas: “Este niño es idéntico a su padre, tiene los mismos rasgos”, “Me pasó una situación idéntica a la del año pasado”, “tenemos idénticas ideas sobre el modo de ver el mundo” o “El profesor da clases idénticas a las del curso anterior”.
Las personas que son extremadamente parecidas, al punto que se las confunde, aunque no pertenezcan a la misma familia, se las llama sosías. La película estadounidense “Enemy” del año 2013, versa sobre un hombre que viendo una película observa en la pantalla a un actor idéntico a él, y comienza a acecharlo.