Concepto de impartir

La palabra impartir es un verbo regular, no pronominal, de tercera conjugación cuya etimología debemos buscarla en el latín “impartire”, vocablo que se integra por “in” prefijo que indica “dentro” o “interior”, y por “partire” en el sentido de “partir”, “fraccionar” o “dividir”.

Se aplica impartir, como sinónimo de dar, comunicar o repartir, pero no cosas materiales sino órdenes, conocimientos, ideas, dones, justicia, prédicas, etcétera.

Ejemplos de uso: “Impartir justicia es una potestad exclusiva del Poder Judicial”, “El capitán impartió severas órdenes a sus soldados”, “El sacerdote impartió un sermón, que los fieles escucharon con atención” o “Se deben impartir órdenes razonables, si se quiere que sean acatadas”.

La educación es un derecho básico, reconocido en las Constituciones de todos los países del mundo, y por el Derecho Internacional, aunque en la práctica muchas personas resultan relegadas de su acceso, habiendo un alto índice de analfabetismo. Las instituciones formales destinadas a impartir (brindar) educación son las escuelas, colegios, institutos de enseñanza y universidades, siendo los docentes, con título habilitante de maestros, los que están capacitados para impartirla en el nivel primario; y los profesores en el resto de los niveles, en el área en la que se hayan especialmente capacitado. Por ejemplo: “Se impartió una clase de Filosofía por parte de una persona no habilitada, y el director del colegio, fue sancionado”.

Los religiosos imparten o enseñan a la comunidad de fieles la palabra de Dios y también se imparten (otorgan o dan) los sacramentos, entre ellos el bautismo, el matrimonio y la Eucaristía, a través de los sacerdotes.

La justicia es dar a alguien lo que se merece, asunto que no es nada fácil de determinar. Los filósofos griegos antiguos, como Platón, decían que solo los sabios tenían la capacidad de tener la idea de lo que era justo. Si bien no hay manera de lograr una justicia humana totalmente equitativa, en los Estados modernos, impartir justicia es una tarea de los jueces, magistrados que conocen las leyes, la doctrina y la jurisprudencia, y se considera que poseen un sano criterio para decidir los casos sometidos a su decisión, e impartir (hacer) justicia.

Además de impartirse conocimientos, ideas o consejos sanos y moralmente aceptables, pueden impartirse cosas negativas, por ejemplo: “El soberano impartió una orden, a todas luces violatoria de los derechos más esenciales de la población”, “Un perverso, reunía a los niños y les impartía ideas inmorales” o “Impartió prácticas satánicas durante años, hasta que fue denunciado”.