Concepto de mitigar

Mitigar es un verbo de primera conjugación que se originó en el latín “mitigare”, que a su vez se derivó del adjetivo “mitis” que puede traducirse como apacible, calmo o tranquilo; a lo que se le añadió el sufijo “igare” que alude a que algo se hace o se lleva adelante.

Mitigar indica la acción de apaciguar, menguar, reducir, ablandar, lo que es duro, riguroso o severo, dependiendo del contexto en el que se use. Puede aplicarse a cualquier tipo de problemáticas, personales (enfermedades, pérdidas, etcétera) o sociales (crisis de cualquier tipo).

Si se refiere a las penas, la culpa o al dolor, mitigarlos es aliviarlos o calmarlos, por ejemplo: “Si bien la pérdida de mi esposo me rompió el corazón, el cariño que me brindan mis hijos y hermanos, mitiga mi sufrimiento”, “Nunca podré mitigar la culpa que siento por haber atropellado al niño, aunque se haya comprobado que fue un accidente” o “Tomé una medicina para mitigar el dolor que me causa la fractura de mi brazo”, respectivamente.

Pueden también mitigarse los efectos adversos del clima, como el frío, el calor, las lluvias, los fuertes vientos, etcétera: “Mitigué las altas temperaturas comprándome un ventilador”. En el caso de desastres naturales, la prevención es una política de Estado, para hacer que la zona resulte menos vulnerable, y el riesgo no se presente, o se mitiguen los daños de no poder impedirse: “El gobierno hizo una amplia obra de desagües para mitigar las consecuencias de las inundaciones”.

En el campo económico, suelen aplicarse medidas en épocas de crisis, para mitigarlas. Por ejemplo, el plan Marshall, fue instrumentado por Estados Unidos para ayudar financieramente a los países de Europa Occidental que estaban sufriendo las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.