Concepto de aplacar

Aplacar es un verbo pronominal, de primera conjugación, integrado por los siguientes términos latinos: el prefijo “ad” en el sentido de acercamiento y el verbo “placare”, que se traduce como calmar, tranquilizar, minimizar o apaciguar. Designa la acción de calmar o reducir en su intensidad, ya sea un ruido, un estado anímico, un conflicto, una crítica, una sensación fisiológica, como el hambre, la sed, el sueño o el dolor, o un fenómeno natural.

Con respecto a estos últimos, puede decirse, por ejemplo: “Espera un rato, que seguramente se aplacará la intensidad de la lluvia”, “Luego de un intenso trabajo, los bomberos lograron aplacar las llamas” o “Si no se aplaca la tormenta difícilmente hoy se podrá navegar en nuestro bote”.

Los sentimientos desbordantes, que se convierten en pasiones desenfrenadas, pueden tener consecuencias desagradables y dañinas para quien las siente y para terceros, por eso es conveniente, mitigar esas pulsiones, especialmente si son agresivas, para evitar situaciones peligrosas, por ejemplo: “Mi madre me habló mucho, tratando de aplacar la ira que sentía contra mi vecina que arrojó su basura en mi patio, haciéndome desistir de mi intención de golpearla”, “El médico me recetó una medicina para aplacar mis nervios pues estaba desbordada y a punto de cometer una locura, cuando me enteré que mi madre había fallecido como producto de una mala praxis”, “Respiré hondo para aplacarme, pues el engaño de mi novio, me había conmocionado, y sentía deseos de insultarlo” o “Mi pareja me aplacó y decidí hablar con mi jefe sobre el agotamiento que me produce el trabajo pues me altera mucho y peleo con mi familia todo el tiempo”.

Pero también los estados anímicos demasiado bajos o paralizantes, pueden ser autodestructivos, como el caso de la angustia o del miedo. Por ejemplo: “Las palabras de consuelo de mi amiga, aplacaron mi tristeza por la pérdida de mi abuela” o “Su presencia, protectora y tranquila, aplacó mi miedo, y junto a él, pude viajar en avión por primera vez, venciendo mi fobia a las alturas”.

El hambre, la sed, el cansancio, son estados donde nuestro cuerpo reclama atención y alivio, y solo pueden aplacarse brindándoles lo que les satisface: comida, agua u otras bebidas y descanso, respectivamente. Ejemplo: "Luego de un día sin comer, necesitaba aplacar mi hambre, desesperadamente, pues estaba a punto de desmayarme".