Concepto de recapacitar

La palabra recapacitar se integra por el prefijo de intensidad “re” y por el vocablo latino “capacitas”, que indica la cualidad de ser capaz o inteligente, del latín “capax” en el sentido en este caso de “descubrir en su interior”.

Recapacitar es volver a plantearse una cuestión, (replantearla) reconsiderarla, advertir los errores sobre algo que se hizo o se pensaba realizar. Ayuda a modificar nuestra percepción de los hechos, a juzgarlos de otro modo, a considerar nuevas alternativas, etcétera.

Cuando se actúa precipitadamente sin previa reflexión, es bueno tomarse un tiempo para repensar si se está haciendo lo correcto. Detenerse para recapacitar no es perder el tiempo sino evitar continuar por la senda incorrecta.

En ocasiones necesitamos estímulos externos que nos ayuden a replantearnos nuestras actitudes, una palabra, una frase, un hecho que nos conmueve, por ejemplo: “Mi madre me habló de la pena que la invade en su soledad y recapacité, prometiendo que la visitaría más seguido”, “Mi profesor nos leyó una frase del “Martín Fierro” que aludía a que la pobreza entra más fácilmente donde viven los haraganes y casi todos recapacitamos y decidimos ser más estudiosos y trabajadores”, “Las frías noches que pasé en mi celda solitaria me hicieron recapacitar sobre las malas acciones que me llevaron a ese horrible lugar” o “Cuando observé a los niños con hambre y frío, recapacité y me di cuenta de mi egoísta vida de lujos innecesarios, los que a partir de ahora pienso compartir”.

Dice la Biblia en Deuteronomio 8:5 que se debe recapacitar en el corazón de que al igual que un hombre corrige a su propio hijo, así Jehová nos corrige para disciplinarnos.