Concepto de árbitro

Es discutida la etimología de la palabra árbitro. Se sostiene que proviene del vocablo latino “arbiter” de donde “ad” es hacia y “batere” dirigirse o ir, aludiendo que en caso de conflicto de intereses se recurre a un árbitro para que los solucione.

En la antigua Roma quienes eran encargados de decidir los litigios hasta la época del emperador Diocleciano (244-311), eran elegidos por las mismas partes involucradas, de una lista de personas, que conocían sobre la cuestión. Eran particulares y no funcionarios del Estado como ocurrió luego, y hasta nuestros días.

Cuando el asunto debía ser decidido precisa y literalmente, de acuerdo a normas concretas, donde no se exigía ninguna consideración criteriosa del juzgador (cuestiones de derecho estricto) se designaba un Juez, pero en los asuntos donde debía primar una mayor libertad decisiva e interpretativa, se elegía uno o más árbitros, que decidían a su “arbitrius” (según su propio criterio de equidad). De allí que se diga que algo arbitrario es aquello que no se apoya en normas o fundamentos racionales, sino en el libre albedrío o visión particular sobre los hechos, aunque en Roma si bien la interpretación era amplia, se trataba que fuera acorde a Derecho.

Hoy se usa el laudo arbitral para dirimir conflictos, especialmente internacionales, donde las partes eligen de común acuerdo, un tercero imparcial, para la tarea.

Actualmente se designan árbitros en numerosas competencias deportivas, como ocurre por ejemplo con el árbitro de fútbol (referí) o del boxeo, que deciden las cuestiones que puedan suscitarse de acuerdo a un reglamento que rige la actividad, y que se exige que el árbitro conozca. En el caso del boxeo se requiere además que vele por la seguridad de los contendientes. El árbitro es el que está presente cuando suceden los hechos controvertidos y se encarga de resolverlos, aplicando sanciones si correspondiere, siempre de acuerdo a lo normado.