Concepto de autoridad

El vocablo autoridad proviene del latín “auctoritas”, y significa ejercer poder sobre otro, para lo cual se debe estar legitimado, o sea, hallarse social y jurídicamente aceptado. Así en la Roma monárquica el Senado tenía la “auctoritas patrum” por la cual aprobaba la elección de un nuevo rey. También por esta potestad aprobaba las resoluciones tomadas por la Asamblea de Ciudadanos. El emperador romano, a partir del primero de ellos, que fue Augusto, poseyó la “auctoritas” que reunía las siguientes facultades: dictar constituciones imperiales, acuñar moneda, y proponer candidatos para las magistraturas.

La autoridad entonces se compone de dos elementos: poder y legitimación, o sea apoyo popular como también lo aceptó Maquiavelo en la Edad Moderna.

De allí autoridad pasó a significar la potestad o facultad de hecho o de derecho por la cual una persona impone su voluntad sobre otra, dada por su cargo, como por ejemplo sucede con un patrón respecto de su empleado o con un funcionario sobre sus subalternos; o por su status o rol, como el padre sobre sus hijos menores; o por sus condiciones de idoneidad como cuando se dice: “Este profesor es una autoridad en la materia”. Esta última también se conoce como autoridad moral.

Toda relación jerárquica basada en los principios de mando y obediencia, necesarios para que la sociedad funcione necesita de la existencia de autoridades.

La autoridad debe ejercerse dentro de ciertos límites razonables. Cuando se extralimita y quien la ejerce da órdenes arbitrarias o comete actos de esta índole se cae en el autoritarismo.