Concepto de difamación

La palabra difamación proviene etimológicamente del latín “diffamatĭonis”, siendo “di” un prefijo privativo, en este caso de la fama de alguien. El buen nombre de una persona es algo valorado por todas las civilizaciones, desde la antigüedad hasta el presente, y debe ser protegido contra quienes lo mancillen.

La difamación caracteriza al acto humano de atribuir, intencional, y públicamente cualidades o acciones deshonestas o deshonrosas a otra persona física o jurídica, para perjudicarla socialmente dañando su buen nombre y honor. En general se incluye como difamación la atribución falsa de estos defectos o acciones deshonrosas (calumnia) pero también cuando se trata de afirmaciones que son verdaderas (detracción). En todos los casos la exigencia es que se hagan en forma pública.

Concepto de difamación

Cualquier medio público de expresión puede ser un medio hábil para difamar. Con los avances tecnológicos, las redes sociales se han constituido en un soporte muy eficaz para que los comentarios lesivos al honor de otras personas tengan rápida y masiva divulgación.

Estas expresiones difamatorias son condenadas desde el punto de vista ético y religioso, siendo un pecado, pues revelan la malicia de quien expone algo oculto del otro, que es expuesto inmotivadamente para perjudicarlo; pero también se ocupa de la difamación el orden jurídico, ya que las legislaciones penales de los diversos países contemplan este hecho, como configurativo de conductas punibles.

Por ejemplo, el Código Penal Federal de México, en su Libro II, Título XX (que trata de los delitos contra el honor), le dedica un capítulo, el II, a las injurias y difamación, entendiendo que este último delito se configura cuando se comunica a una o a más personas en forma dolosa (intencional) la imputación de un hecho (cierto o falso, determinado o no) que la desacredite, perjudique o deshonre (artículo 350). El agravante es que se trate de parientes o convivientes.