Concepto de impunidad

La palabra impunidad es un sustantivo abstracto, que se originó en el latín “impunĭtatis” derivado de la cualidad de impune, del latín “impunis”, integrado por el prefijo negativo “in” y por “punire” = castigar, que significa “desprovisto de castigo”.

La punibilidad o impunibilidad (recibir o no castigo por las malas acciones cometidas) tiene relación con el valor justicia, que por una parte implica darle a cada cual lo que merece, pero por otra parte, una vez cometida la injusticia (pues no se recibió lo que se merecía) la justicia, como acción del Estado, impartida por uno de sus poderes legítimos, debe intervenir para que el daño sea efectiva o moralmente reparado. Por ejemplo: Toda persona debe poder (porque le corresponde merced a su dignidad humana) transitar libremente sin ser detenido en forma arbitraria. Si este derecho le es quitado, por ejemplo, si alguien lo secuestra, se comete una injusticia, que solo puede repararse haciendo justicia, imponiéndole un castigo o pena al secuestrador, que ha cometido el hecho ilícito, y por ende, punible.

Concepto de impunidad

En ocasiones quien comete el hecho dañino escapa a la acción de la justicia, y entonces se dice que el hecho permanece impune, por ejemplo, si no se descubre el autor o éste escapó y pasó el tiempo de prescripción. Muchas veces, los hechos permanecen impunes cuando hay complicidad policial o de los propios órganos encargados de administrar justicia.

Para que un hecho sea punible debe estar descrito exactamente en la ley penal (o sea identificarse con la figura delictiva) de lo contrario no será susceptible de castigo.

Muchas veces las propias víctimas no denuncian los hechos por miedo o por saber que no se hará nada al respecto, y estas conductas permanecen impunes, como cuando los hijos no denuncian a sus padres violentos, por temor a sus represalias.

En las culturas represivas la punibilidad es alta, pero muchas veces exorbitante e injusta. En aquellas demasiado permisivas, se aplican pocas penalidades, o demasiado ligeras, lo que fomenta el deseo peligroso de ejercer la venganza privada.