Concepto de voluntad general

La voluntad general o colectiva es un concepto elaborado por el filósofo iluminista del siglo XVIII, Jean-Jacques Rousseau, para nombrar al querer colectivo, al fin común de un grupo de personas, que es más que la suma de las voluntades de cada una de ellas, y lleva a lograr el bien común.

Esta voluntad nace de la necesidad de satisfacer necesidades de todos, generales (de seguridad personal y de sus posesiones, defensa, salud, justicia, educación) por lo cual deben unirse con libertad, y crear lazos comunitarios, que se forjan en virtud de un contrato social. Cada uno tiene ciertas inclinaciones hacia fines individuales y egoístas, pero la convivencia social exige que se resignen en ciertos casos esas tendencias, para lograr una sociedad en paz, que obliga a compartir y a establecer límites a nuestros derechos, a través de la ley, para el bien de todos.

Como es imposible que todos los miembros del cuerpo social tengan las mismas ideas sobre cuáles son las necesidades a satisfacer o los medios para lograr cumplir los fines, la voluntad general está representada por lo que desea la mayoría, aunque ésta no sea la voluntad general, pero al ser la de muchos es menos probable que falle; pensamiento que sentó la base del concepto moderno de Democracia, aunque para Rousseau, la voluntad general tenía plena vigencia en las antiguas democracias directas (cuyo único exponente fue Atenas), donde las decisiones eran tomadas por todos los ciudadanos reunidos en Asamblea.

Para Rousseau los gobiernos populares y legítimos tienen por objeto el bien común y deben usar como guía la voluntad general que es la que justifica la existencia del Estado.