Concepto de abedul

La procedencia etimológica de abedul la hallamos en el latín “betulla”, de donde se derivó “betūlus”, del galo “betua” = “brea” o “alquitrán”, material extraído de ese árbol por los celtas, que lo consideraban sagrado, siendo su diminutivo.

Es un árbol estéticamente llamativo por su corteza plateada y ramas que cuelgan, con flores en racimos y frutos cilíndricos, al que se le atribuye poderes purificadores, por lo cual ha sido y es un símbolo de varias religiones, y en Roma era un signo de poder, adornando las cabezas de los personajes influyentes. En Rusia se usa el aceite esencial para preparar “cuero fino”. El extracto de abedul permite fabricar jabones y champúes.
El abedul es un árbol caducifolio (pierde su follaje de hojas simples con bordes en forma de sierra y de forma romboidal, en algún período del año) de la familia de los betuláceos, que es muy fácil de encontrar en zonas soleadas y suelos húmedos, silíceos y ácidos, como por ejemplo en los montes europeos y los bosques rusos, que puede llegar a alcanzar en altura hasta unos treinta metros. Su copa es irregular. Su tronco es blanco plateado, y de su corteza se extrae un aceite esencial. El alcanfor de abedul o betulina que se extrae de su corteza tiene efectos antiinflamatorios y antisépticos. Es el alimento de los lepidópteros (mariposas).

Concepto de abedul

Entre otros usos, además del medicinal (es excelente como diurético, antirreumático, hipouricemiante, astringente, etcétera) y lubricante, está el de servir para hacer carbón, y por la impermeabilidad de su madera, para la construcción de viviendas, canoas o cajas, y sus ramas flexibles se usan para hacer látigos y canastas. También sirve para fabricar pasta de papel y como alimento.

La sabia del abedul sirve de tónico, y hervida como desinfectante bucal. La infusión hecha con sus hojas, tiene función diurética.