Concepto de bargueño

La palabra bargueño, que reconoció la RAE desde 1914, fue acuñada, por el historiador de arte español, Juan facundo Riaño, en el siglo XIX, para nombrar a un mueble de madera, de abedul, nogal, u otras materias primas nobles, preferentemente, para poner teñirlos, que supuestamente se había originado, en el siglo XV, en la ciudad de Bargas, municipio español, que pertenece a la provincia de Toledo, siendo inicialmente una especie de escritorio o arquilla pequeño, para permitir el traslado ( a lomo de mula o burro) por lo que contaba con manijas o asas a los costados; de formato rectangular, que se abría hacia adelante y entonces quedaban al descubierto los cajones y gavetas.

El principal destino de los bargueños, era el de guardar elementos valiosos, como joyas o documentación. Sobre el bargueño, en una tabla desplegable, provista de bisagras, se podía escribir o dibujar, al modo de un escritorio, aunque algunos eran abiertos y sin puertas.

Los bargueños fijos, se sustentaban sobre patas, tipo columnas o con soportes de hierro forjado.

El bargueño fue perfeccionándose, agregándosele en los dos siglos posteriores, otros compartimentos, y una decoración más refinada, ya que los primeros, los portables, eran sencillos y austeros, adquiriendo entonces, mayor tamaño y gran popularidad, especialmente entre la aristocracia, ya que, algunos, con acabado en oro e incrustaciones en marfil o carey, los convirtieron en mobiliarios suntuosos. Fueron añadiéndose a los bargueños otros usos, como el guardado de copas, tazas, vasos y otros elementos para servir la mesa, colocándose en las salas de las viviendas, y aumentando la capacidad de su guardado interior.

Ejemplos de uso: “Encontré un bargueño en una casa de antigüedades con decoraciones muy atractivas” o “En la casa de mi abuela, se guardan los recuerdos más queridos, en un viejo bargueño, que me gustaría restaurar”
Carpinteros y ebanistas, hicieron de los bargueños, verdaderas obras de arte, durante el Siglo de Oro español, y lo difundieron por el mundo, pero fueron desapareciendo junto a esos oficios, para dar paso a muebles más simples y menos trabajados, que cumplen la misma función práctica aunque no estética, a partir de la Edad Contemporánea.
Los bargueños, en sus versiones más modernas, hoy, pueden verse en casas antiguas y en lugares de venta de antigüedades.