Concepto de barniz

La palabra barniz, según la RAE, se originó a partir de la expresión latina “veronix veronicis”, indicando que su procedencia es una ciudad egipcia de nombre Beronice, cercana al Mar rojo donde se usarían estas sustancias resinosas, que se disuelven en un medio líquido, que se volatiliza al contacto con el aire o se seca por evaporación, o mediante el accionar de un catalizador. Los egipcios ya lo usaban para embellecer sus tumbas. Los griegos, protegían con barnices sus embarcaciones, para que la acción de las aguas marinas no las arruine. También fueron empleadas desde tiempos aún más remotos, entre los hindúes, chinos y japoneses.

Los barnices pueden fabricarse a partir de plantas, cuyos aceites y resinas permiten elaborarlo; pero la industria ha creado también, barnices sintéticos, de acabado liso, de mayor resistencia y adherencia. Los barnices de poliuretano, son los de mayor resistencia, empleados para maderas que van a sufrir un uso y exposición excesivos, a condiciones adversas. El barniz acrílico, se disuelve fácilmente, por eso también se lo conoce como barniz al agua. Tiene menor resistencia y se emplea especialmente para dar acabado aterciopelado, a otras pinturas, y en obras artísticas.

Los barnices se aplican, especialmente sobre las maderas, con el objetivo de protegerlas, ya que les proporcionan una película aislante sobre su superficie, sobre todo, si están expuestas a la acción del sol o la lluvia; proporcionándoles, además, brillo, belleza y dureza. El barniz más conocido es el brillante, pero también los hay con acabado mate, muy elegantes, pero que se manchan con mayor facilidad; y satinados, de gran duración, y con brillo suave y discreto.

Barnizar, las aberturas, puertas y ventanas de madera exteriores, es muy importante si se quiere conservar su tono natural, ya que el barniz es transparente, y se pretende que no se deterioren, incluso algunos barnices tienen un filtro solar incorporado. Otra opción para proteger la madera, es pintarlas, pero no lucirán con su noto “madera”. Al barniz, pueden también agregarse tonalidades.

En general se le da a la madera una primera mano de barniz, como base para las demás capas y para tapar las porosidades. Luego, de que esté seco, se lija, dejando la superficie uniforme y se le da una segunda mano.

Ejemplos de uso: “Barnizaré la puerta de calle, para que luzca más bonita y me dure más tiempo” o “Me gusta el techo de madera barnizado de la sala, la convierte en acogedora y cálida”.

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