Concepto de fachada

La palabra fachada, se remonta al latín “facies” en el sentido de cara, de donde pasó al italiano como “facciata” y de allí, al español, para designar la parte externa, y en sentido estricto, a la delantera, de una edificación, embarcación o libro.

En Arquitectura

La fachada de un edificio es lo que se percibe desde el exterior. Es su frente; desde donde en general se ingresa, como entrada principal, que puede ser única, o contar con entradas de servicio en otras partes de la fachada delantera o en sus laterales o partes de atrás (que suelen denominarse fachadas lateral y trasera, respectivamente).

La fachada presenta, además de puertas; ventanas, que le brindan luz y aireación a los habitáculos; pero, a veces, suelen restringirse estos espacios vidriados, por razones de seguridad o añadírseles persianas o rejas de protección.

En la antigua Roma, las ventanas se cubrían con una roca traslúcida llamada “lapis specularis”. El vidrio recién se difundió a partir del siglo VII, lo que permitió realizar huecos en las paredes y recubrirlos con ese material, que permite dejar pasar la luz, evitando que ingrese la lluvia o las corrientes de aire, aunque el riesgo es, su fácil rotura.

Las catedrales góticas, de los siglos entre el XI y el XV, trataron de limitar las fachadas oscuras de las iglesias medievales, y utilizaron el vidrio en sus fachadas, como vitrales, aunque al ser tan altas, siguieron siendo oscuras. Sus torres rematan en agujas caladas, encontrándose tres cuerpos entre las torres.

La apertura de huecos significó el problema de que el dintel o parte superior, debía tener la fuerza suficiente para soportar el peso del edificio, adoptándose por ello las ventanas de formato vertical.

Las fachadas modernas, permiten, gracias al avance de las técnicas constructivas, abrir grandes ventanales y pórticos, y colocarles balcones si cuentan con más de una planta. Las paredes y muros de las fachadas pueden pintarse o cubrirse con revestimientos de ladrillos o piedras, entre otros materiales.

Tipos de fachadas

Las ligeras, tienen poca masa y peso, por lo cual no son muy resistentes ni buenas aislantes de ruidos, calor y humedad. Son fáciles y rápidas de instalar, y consisten en paneles de vidrio, madera o aluminio sujetados vertical y horizontalmente por montajes y travesaños, respectivamente.

Por el contrario, las fachadas pesadas, son resistentes; construidas con piezas de cerramiento pesadas, con una hoja de cerramiento interior que en general es de ladrillo. Un aislante término va colocado entre la hoja exterior y la interior. Son las fachadas tradicionales.