Concepto de adiposidad

Cuando en el organismo se acumula abundante tejido adiposo, se dice que existen adiposidades. Adiposo es una palabra de origen latino, proviniendo de “adiposum”, de donde “adip” significa grasa y “osum” abundante.

Las células que integran el tejido adiposo, que es una clase de tejido conjuntivo, tienen un citoplasma conformado por una gota grande de grasa de consistencia semilíquida, o muchas de ellas, llamadas adipositos o lipocitos. Esta grasa que tiene tareas importantes como la de intervenir en el metabolismo de las hormonas y proteger a los órganos, cuando excede, cumple la función de almacenamiento o reserva orgánica y sirve también como regulador térmico, pero cuando esa acumulación pasa ciertos limites es muy malo para la salud. Esta grasa acumulada puede estar situada internamente, o debajo de la piel, en su capa más interna (tejido subcutáneo) siendo esto último lo más habitual.

Los obesos sufren de adiposidad localizada, que hace que su figura quede desproporcionada, aunque ésta puede obedecer también a otras causas, entre las cuales podemos mencionar, las hormonales o metabólicas.

Existen algunas enfermedades donde el tejido adiposo se distribuye en forma patológica, afectando a veces el cuello, los hombros y la parte superior de la espalda, como sucede en la enfermedad de Madelung; o la que se concentra en la parte interna de los muslos y se presenta acompañada de dolor, como ocurre en la enfermedad de Dercum. Otra rara enfermedad es la lipodistrofia progresiva de Barraquer-Simons, donde el tejido adiposo se acumula desde la cintura para abajo, contrastando con la parte superior del cuerpo, donde la grasa es casi inexistente, dando al rostro aspecto cadavérico.