Concepto de albedrío

El origen de la palabra albedrío se encuentra en el latín “arbitrium” que significa la posibilidad de actuar, hablar y decidir con libertad de elección y según su convicción o gusto, lo que a veces puede resultar en conductas caprichosas.

Ejemplos: “El juez decidió según su albedrío y no de acuerdo a las constancias de la causa ni al Derecho aplicable”, “Me gusta decidir mi futuro de acuerdo a mi albedrío”, “Decidí con albedrío quienes serían mis amigos” o “Siempre quiere decidir según su albedrío y no deja opinar a nadie”.

Concepto de albedrío

La expresión “libre albedrío” podría parecer redundante ya que si actuamos con albedrío nadie nos coacciona. Sin embargo, en Filosofía y en religión se cuestiona si el hombre es totalmente libre cuando elige, o hay factores que lo condicionan, que podrían ser el contexto histórico, social, familiar o político, su salud, su educación, etcétera, o si nuestro camino en realidad ya está trazado por el destino, y no lo podemos cambiar. A esto se denomina determinismo.

La libertad significa falta de coacción, de poder hacer lo que cada uno quiera. El filósofo de la modernidad, Descartes nos dice que es un sentimiento innato en las personas e incontenible. Kant le coloca un límite a ese libre albedrío, y lo encuentra en la conciencia moral.

Esto tiene mucha importancia con respecto a la responsabilidad de nuestras acciones, ya que si tenemos libre albedrío nos serán imputadas, de lo contrario, resultaría que su acaecimiento ha sido inexorable.

El filósofo neerlandés Baruch Spinoza (1632-1677) afirmaba que el hombre cree ser libre puesto que tienen conciencia de loq ue desean, pero de lo que no tienen conciencia es de las causas que hacen nacer esos deseos.

En religión, el libre albedrío ha sido negado entre otros, por Lutero y Calvino, quienes sostuvieron la doctrina de la predestinación.

En Derecho, las leyes limitan el libre albedrío de los habitantes de un Estado, imponiéndoles ciertas conductas y restringiéndoles otras, aunque también rige el principio de que todo aquello que no está prohibido está permitido. Las partes en un contrato pueden decidir a su albedrío las cláusulas del mismo siempre que no vulneren el orden público, la moral y las buenas costumbres. El libre albedrío también establece la imputabilidad por hechos delictivos, ya que por ejemplo si se prueba que la persona en el momento de cometer el crimen, actuó obligado por otro o enajenado mentalmente, no será condenado.