Concepto de omnipresente

La palabra omnipresente está conformado por los siguientes términos de origen latino: “omni” que indica que se trata de una totalidad, el prefijo de antelación “prae”, el verbo “esse” en el sentido de estar y el sufijo de participio presente “ente”.

Omnipresente es aquello que siempre se encuentra presente. En sentido religioso, y en especial en las religiones monoteístas, el ser omnipresente, que es capaz de estar en todos los sitios a la vez, y conocer todo lo que sucede en el universo, es Dios, el Creador, ser perfecto por naturaleza, que posee esa cualidad que desafía las leyes de la física y de la lógica aristotélica. Que Dios esté presente no implica que evite todo mal, pues al considerarse al ser humano capaz de optar, de acuerdo a su libre albedrío puede elegir caminos equivocados. Sin embargo, Dios todo lo observa según estas religiones (judía, cristiana e islámica) e incluso puede leer en el corazón y la mente de los humanos, por eso es que en el más allá se prometen premios y castigos, según las conductas terrenales que se hayan practicado. Además de esta cualidad se le atribuye a Dios el ser omnipotente, porque todo para él es posible, y omnisciente, que significa que para él saberlo todo es una realidad. Esto genera en los creyentes reverencia, temor y obediencia, pues nada puede ocultársele, y del castigo divino hay amplias referencias bíblicas.

Sin embargo también se usa el término para hablar en sentido figurado de aquellas personas o hechos que generalmente se hallan presentes: “El recuerdo de mi padre es omnipresente, siempre se me aparece en mis recuerdos cuando necesito su consejo, y pienso en las cosas sabios que me decía”, “En la historia humana, la crueldad y las guerras están omnipresentes” o “Eres un amigo omnipresente, me acompañas siempre, físicamente o con tus buenos deseos”.