Concepto de antígeno

En el griego es donde tenemos que buscar para poder encontrar el origen etimológico de la palabra antígeno. En concreto, esta es un sustantivo que se compone de dos partes. Por un lado está “anti”, que viene a significar “opuesto”, y por otro está presente “geno” que se traduce como “generar”.

Partiendo de esta premisa, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española viene a determinar que el concepto que nos ocupa se refiere a toda aquella sustancia que al ser introducida en un organismo de tipo animal propicia que este se defienda y reaccione formando, por ejemplo, anticuerpos.

En los campos científicos de la Medicina y de la Biología es donde se utiliza con más frecuencia este concepto que estamos abordando bajo cuya definición se engloban desde microorganismos hasta virus pasando por proteínas.

A la hora de clasificar al antígeno hay que subrayar que dicha acción se puede realizar teniendo en cuenta diversos criterios y entre ellos se encuentra el origen del mencionado antígeno. Partiendo de esa premisa hay que subrayar que se pueden determinarse tres tipos:

Endógeno. Este se genera en el interior de una célula bien por culpa de infecciones o bien por un metabolismo celular normal.

Exógeno. Es aquel que entra en el citado organismo desde el exterior ya sea a través de una ingestión, de una inhalación…

Autoantígeno. Así es como se llama al que hace referencia a un complejo de proteínas o a una proteína en concreto que el sistema inmune es capaz de reconocer.