Concepto de ayuno

Cuando hablamos de ayuno hacemos referencia tanto a la acción como al efecto del verbo ayunar, que proviene en su etimología del latín “ieiunare” con el significado de prescindir voluntariamente de la ingesta de alimentos. Si no es decisión personal decimos que padeció un ayuno forzado, porque alguien les impide comer o no tienen posibilidad de adquirirlos, ya sea por falta de dinero, estar en una isla desierta, etcétera. De allí también se deriva la palabra desayuno, que quiere decir dejar de hacer el ayuno que hicimos mientras dormíamos por la noche, incorporando nutrientes al despertar en la mañana.

Concepto de ayuno

Algunos ayunos excluyen tanto alimentos sólidos como líquidos, y otros solo los primeros.

Se puede ayunar por diferentes causas, por ejemplo: “tuve que hacer un ayuno de 12 horas antes de someterme a una extracción de sangre para un análisis” o “me sentía mal de salud por haber comido demasiado y el médico me recomendó al menos ocho horas de ayuno, y luego incorporar dieta líquida”.

El ayuno es una práctica religiosa bastante común. En la religión judía, el “Día del Perdón” o “Yom Kippur” una vez al año, unos días después del Año Nuevo, desde que sale la primera estrella y hasta el anochecer del día siguiente impide con motivos de recogimiento y expiación, comer y realizar otras actividades, como asearse, tener relaciones matrimoniales, usar cueros y untarse la piel con cremas. En el Islam, el ayuno se prescribe durante el mes de ramadán, siendo recomendado en otros momentos del año pero sin obligatoriedad. Entre los cristianos, el Miércoles de Ceniza (primera jornada de la cuaresma) y el Viernes Santo son los días establecidos obligatoriamente como de ayuno. Los mormones ayunan mensualmente cada primer domingo.

Se sostiene científicamente que el ayuno beneficia al organismo, purificándolo, pues la energía en vez de invertirse en el proceso digestivo, se canaliza en la limpieza de toxinas y por ello sanan el cuerpo y la mente, que se libera. Reduce la posibilidad de padecer diabetes y enfermedades cardiacas y el colesterol en sangre. Deben ser periódicos y no constantes, que no sean estrictos sino que incorporen dietas líquidas, y que antes de realizar un ayuno lo consulten con su médico. Deben evitarlo las mujeres embarazadas, los diabéticos tipo I y los que tienen la presión muy baja.