Concepto de brisa

La palabra brisa, del castellano antiguo “briza” y cuyo origen resulta incierto, alude a un viento local, con la característica de ser suave y fresco, motivada naturalmente, en cambios en la presión atmosférica. Cuando estas brisas provienen de zonas cercanas a las costas marítimas se denominan brisas marinas, ocasionadas por las diferencias de temperaturas entre la superficie de la tierra y la del mar, ya que durante el día se calienta la capa de la tierra por efecto del sol, mientras el agua permanece fría; lo que se invierte por las noches. Durante el transcurso del día por lo tanto, es desde el mar como sopla la brisa, mientras a la noche la dirección se invierte soplando desde la tierra. Algo similar ocurre en valles y montañas, según el sol caliente unos u otros. La velocidad máxima de una brisa es de 20 kilómetros por hora. Cuanto más calurosos sean los días más fuertes serán las brisas y ocasionarán olas.

La brisa ocasiona una sensación agradable pues hace que el calor excesivo resulte atenuado, y al no ser fuerte, no resulta molesta. Por ejemplo: “La suave brisa era un remanso para la calurosa tarde veraniega”.

Es usada también muchas veces en forma metafórica “brisa de inspiración”, “brisa de amor”, “brisa de felicidad”, etcétera.

Brisa es además un nombre de mujer, inspirado en la dama que desveló de amor a Aquiles, el personaje mitológico de la Ilíada de Homero, cuyo nombre era Briseis. Según otra etimología su origen sería celta y resultaría de una abreviatura de Brígida.