Concepto de amigable

La palabra amigable, procede del latín “amicabĭlis”, designando todas aquellas actitudes propias de un amigo, o sea, ser cariñoso, comprensivo, empático, considerado, sincero, dispuesto y afable.

Por supuesto que los amigos poseen actitudes amigables, pero, se aplica, sobre todo, a quienes, sin ser considerados amigos, nos tratan de modo cordial y relajado, siendo opuesto a grosero, cruel, prejuicioso, agresivo o insultante. Por ejemplo: “El vendedor tuvo una respuesta amigable frente a mi reclamo por las fallas del producto, ya que me lo cambió inmediatamente por otro, ofreciéndome una disculpa”, “Me gustaría que mi vecino tuviera una actitud más amigable conmigo, ya que no me saluda y me mira de reojo”, “El transeúnte tuvo un gesto amigable con el niño que pedía limosna, ya que lo llevó a un restaurante y lo sentó junto a él, para compartir un rico desayuno” o “El policía se mostró amigable con la persona que se veía perdida y la ayudó a encontrar la dirección que buscaba”.

Pero, no solo es un calificativo que se usa en relaciones interpersonales, ya que también puede ser amigable un animal con otro o con respecto a una persona, o viceversa: “El cachorro es muy amigable con otros de su especie, pero no con los humanos”, “Mi gato se muestra amigable solo con los miembros de mi familia” o “Mi hijo es muy amigable con todas las mascotas”.

Ser amigable con el medio ambiente, supone cuidarlo, protegerlo y evitar dañarlo, al interactuar con él. Hay acciones y productos que son amigables con el ecosistema y otros que contribuyen a su destrucción. Ahorrar energía, usando lo menos posible los automóviles, apagando las luces, usando las de bajo consumo, empleando solo el agua necesaria, etcétera; no talar árboles; separar los residuos reciclables; usar productos que no dañen el ambiente, entre otras muchas acciones, que demuestren que nuestro hábitat nos importa y queremos protegerlo, son gestos amigables. Ejemplos: “Debes ser más amigable con tu planeta y usar productos reciclados” o “La gente debe tomar conciencia de la importancia de ser amigable con la naturaleza, pues somos parte de ella”.

Puede aplicarse, como recurso literario de personificación, a los fenómenos naturales, cuando nos benefician, o, al menos no nos perjudican, por ejemplo: “El sol es amigable hasta las 10 de la mañana o después delas 16 horas”, “En este día de tanto calor, es bueno sentir el frescor de la amigable brisa” o “El mar se encuentra calmo y amigable en esta mañana veraniega”.