Concepto de fosil

La palabra fósil deriva del latín “fossilium”, y ésta a su vez, del verbo “fodere” cuyo significado es excavar o desenterrar. Referido primero a la mineralogía, a partir del siglo XIX pasó a hacer referencia a restos o huellas de organismos primitivos, que se mantuvieron preservados en las rocas, ya que en condiciones normales tanto plantas como animales sufren un proceso de descomposición por la acción de microorganismos descomponedores.

Al estar enterrados estos restos, se encuentran protegido de tales organismos y aislados del oxígeno lo que posibilita su preservación, aunque no la de las partes blandas. Lo que puede subsistir es la lignina de los vegetales y su celulosa, presentes en sus troncos y ramas, y en el caso de los animales su esqueleto y dientes.

Generalmente los fósiles se hallan en forma parcial, no del organismo completo, salvo casos excepcionales como el de los mamuts enterrados en el hielo siberiano; y son una de las pruebas paleontológicas más importantes de la evolución de las especies.

Se forman los fósiles gracias a la mineralización en la mayoría de los casos, donde minerales aportados por aguas infiltradas van reemplazando el material original.

Los animales con mayor posibilidad de sufrir el proceso de fosilización son los marinos y lacustres, ya que al caer al fondo del agua, pueden salvarse del ataque de los depredadores al quedar cubiertos de barro.

Además de la gran importancia de los fósiles, estudiados por la Paleontología para el saber histórico brindan un gran aporte industrial. El carbón y el petróleo son combustibles fósiles.