Concepto de inhóspito

La palabra inhóspito proviene etimológicamente del latín “inhospitus”, integrada por “in” en este caso usado como negación y “hospitus” = hospitalario. Un sitio inhóspito es el que resulta desagradable, inseguro e incómodo de habitar. Ejemplos: “la inhóspita vivienda presentaba humedad y precarias condiciones de construcción” o “la casa de Juan, luego de la pelea se había transformado en un lugar inhóspito, poco acogedor, donde reinaba un clima tenso”.

Los Estados también pueden resultar lugares inhóspitos cuando en ellos estallan tensiones que se derivan en luchas internas o guerras. Ejemplo: “los ataques y violencia en Irak, han transformado al país en un lugar inhóspito”.

Concepto de inhóspito

En cuanto al clima, también se califican como inhóspitos aquellos que no son propicios para ser habitados ya sea por su exceso de sequedad o humedad, de calor o de frío, o por ser proclives a padecer catástrofes naturales. Ejemplos: “los esquimales han logrado adaptarse al clima inhóspito polar” o “las erupciones volcánicas impiden el asentamiento poblacional en la isla británica, Tristan Da Cunha”

También historias y leyendas pueden transformar a un lugar en inhóspito. Un ejemplo de ello lo hallamos en Venecia, en la isla conocida como la del “no retorno” o “isla de los muertos”, en realidad llamada Poveglia, donde circunstancialmente el oleaje puede resultar muy destructivo, pero sobre todo, se encuentran allí restos óseos, producto de que fue allí adonde enviaban para su sacrificio a los afectados por las pestes que enlutaron a Europa en la Edad Media. Allí las visitas turísticas, y por supuesto la habitabilidad, están prohibidas.

Las calles poco transitadas y en horarios nocturnos, o los lugares despoblados, suelen ser considerados como inhóspitos para ser visitados, por ser propicios para que sucedan acciones delictivas.