Concepto de desolación

Desolación es la acción y el efecto del verbo desolar, que procede en su etimología del latín “desolare”, término integrado por el prefijo privativo “de” y por el verbo “solari” en el sentido de aliviar. La desolación es el efecto de quedar sin alivio o consuelo y por lo tanto triste y abatido. También se aplica a aquello que está solo o despoblado.

En el primer caso la desolación es una sensación desagradable que produce angustia, y puede deberse a diversas circunstancias, algunas temporarias, y otras permanentes: “Estoy desolada por haber perdido mi casa tras el incendio, será difícil reponerme, pero creo que lo lograré ya que por suerte no tuvimos pérdidas fatales” o “Mi alma está desolada tras la pérdida de mi hijo y jamás hallaré consuelo”. Es altamente subjetivo este sentimiento, ya que algunos sentirán desolación en situaciones que otros sobrellevarían perfectamente, aunque en casos límites como los de los ejemplos citados, es difícil no sentirse desolado, y fácil no hallar consuelo.

Si a la angustia y desolación de las catástrofes o desgracias se suma no tener contención familiar o amigos que brinden apoyo, la desolación crece y puede resultar difícil de soportar. El desolado se encierra en sí mismo y se vuelve egoísta y taciturno. Los psicólogos pueden ser grandes aliados. Algunas personas encuentran consuelo en la religión. Si, por el contrario, se cuenta con afectos sinceros y ayuda profesional adecuada, tras el proceso de duelo, es normal salir adelante, aún con el peso de lo vivido.

La poetisa chilena, Gabriela Mistral (1889-1957) tituló a uno de sus poemas, “Desolación”. Fue escrito tras el suicidio de su prometido y describe a través de epítetos y metáforas, su estado anímico tras ese suceso y el paisaje que la rodea se mimetiza con su pesar. Se siente sola, atormentada, añorando su tierra, sintiéndose ajena a los extranjeros que llegan en los barcos.

En el sentido de solitario, decimos por ejemplo que un paisaje es desolado si no hay signos o manifestaciones de vida. Al sur de Chile, formando parte del archipiélago fueguino, se encuentra una isla, llamada Desolación. Es un lugar inhóspito, muy lluvioso, ventoso, sin recursos naturales y de relieve accidentado.