Concepto de manía

La palabra manía proviene en su etimología del vocablo griego μανία, de donde pasó al latín como manĭa, y de allí a nuestro idioma. Su significado es locura, lo que los antiguos romanos llamaban furia, por su grado extremo de energía; de allí que manicomio (“komio” significa lugar) se traduzca como lugar destinado al alojamiento de quienes padecen locura.

La manía, como estado mental patológico, de causas genéticas y ambientales, se caracteriza porque el enfermo se siente eufórico, verborrágico, irritable, desinhibido, dotado de una inusitada vitalidad y confianza en si mismo y sus posibilidades, lo que lo lleva a cometer excesos. En el trastorno bipolar es una de sus fases, la otra es la depresión, que es totalmente opuesta en sus manifestaciones. La manía puede presentarse en grados diversos, desde hipomanía (leve) hasta hipermanía (grave). Requiere tratamiento psicológico y psiquiátrico.

Concepto de manía

Aplicado también a la conducta, y en sentido coloquial, supone la necesidad irracional de ejercer una determinada acción, o apegarse a una persona, objeto o sentimiento. También se aplica a quien siente rechazo hacia una cosa, persona o situación sin motivo que lo justifique. Cuando esto no puede dejar de hacerse se transforma en una obsesión.

El piromaniaco, es aquel que siente un impulso irresistible hacia el fuego en momentos de tensión psicológica, lo que lo transforma en un peligro como provocador de incendios, ya que el fuego logra calmarlo y producirle satisfacción. Otro ejemplo es el que padece cleptomanía, o apego a los objetos ajenos, independientemente de su valor económico, y para calmar su ansiedad.