Concepto de vehemencia

La palabra vehemencia reconoce su origen en el latín “vehementĭa” aludiendo a quien se manifiesta como vehemente, integrado el vocablo por el prefijo “ve” que puede traducirse como lo que está fuera o alejado, y “mens” en el sentido de “mente”, o sea, se aplica a quien no actúa en forma totalmente racional, y sufre un arrebato impulsivo temporal (sin llegar a ser un demente).

La vehemencia se expresa en gestos y expresiones muy marcadas, palabras fuertes y tonos altos, y en hechos desbordantes que pueden incluso ser violentos, donde el sujeto se muestra apasionado y exultante, poniendo una energía extraordinaria, fuera de lo común. Es una cualidad positiva o negativa, dependiendo del grado de vehemencia y del contexto, por ejemplo: “Defendió sus ideas con vehemencia y su oponente debió reconocer que tenía razón”, “Trabajó con vehemencia y logró su tan esperado ascenso” (en sentido positivo) o “Juan es tan vehemente que se arriesga demasiado y pone en peligro su trabajo, su familia y su salud, le convendría ser más prudente” o “Es tan vehemente en su discurso que llega a ser grosero” (consecuencias negativas).

Concepto de vehemencia

Quien tiene una personalidad vehemente en general es impulsivo, competitivo, dominante y ambicioso; los líderes políticos revolucionarios son un ejemplo de este tipo de personalidad.

En el enamoramiento, la vehemencia es lo que caracteriza a esta primera etapa de la relación amorosa, dominada por la pasión, que luego se termina, cuando la llama decrece, y da lugar, si la pareja es estable, al amor duradero.

Puede usarse como recurso literario, para personificar a ciertos elementos naturales, por ejemplo, cuando decimos: “El viento soplaba con vehemencia”.