Concepto de fogoso

La palabra fogoso se compone de los siguientes términos de origen latino: el sustantivo “focus” que significa “fuego”, más el sufijo de abundancia, “oso”. Lo fogoso es aquello que tiene mucho fuego, que es ardiente y quema, lo que puede usarse en sentido literal o, lo que es más común, metafórico, para aludir a los sentimientos o comportamientos humanos o de ciertos animales superiores cuando son muy apasionados, vivaces y demostrativos.

Lo fogoso es lo opuesto a lo tranquilo, manso, relajado y prudente, siendo como una llama encendida que todo lo consume y devora, pudiendo en un principio ser atractivo, pero en general, a la larga, resulta abrumador. Si bien puede aplicarse a las palabras, a las ideas, o a cualquier actitud, se usa muchas veces para referirse a las demostraciones de amor. Se utilizan como sinónimos de fogoso, los adjetivos, vehemente e impetuoso.

Ejemplos: “Mi perrito es muy fogoso, cuando llego a casa me recibe con saltos, besos y no para de mover su colita”, “En un fogoso discurso el político logró captar la atención de toda la audiencia, pues le dio un tinte dramático y usó un tono de voz elevado y vibrante”,"Mi primo es tan fogoso que cuando discute, se enoja y grita mucho", “La fogosa mujer quería atraer la atención del caballero, y no dejaba de darle demostraciones de afecto un tanto provocativas”.

Las personalidades fogosas son impulsivas y arriesgadas, lo que en muchos casos es bueno pues les permite concretar sueños y provocar cambios en su vida y en la de los otros, pero a veces pueden resultar temerarias.

Un ejemplo de una persona de ideas fogosas, fue el revolucionario francés, Maximilien Robespierre (1758-1794) uno de los líderes más representativos de la Revolución Francesa, cuyo apasionamiento por la causa, le hizo inaugurar el “Reinado del Terror” en Francia, donde persiguió y asesinó a muchos opositores a sus ideas políticas, incluso a revolucionarios moderados o a quienes consideraba que lo traicionaban.