Concepto de atribulado

La palabra atribulado tiene su origen a partir del latín “tribulationis”, a su vez derivada de “tribulatio” que es un trabajo que se hacía en la antigüedad romana, con la ayuda de un “tribulum”, instrumento que se usaba en el campo para trillar o moler los granos. Es por ello que si decimos que nosotros u otra persona está atribulada, estamos queriendo significar que está deshecha, hecha pedazos, en forma figurada.

El atribulado está triste, compungido, su vida parece haber perdido el rumbo y lo invade la pena, pues está lleno de tribulaciones (preocupaciones, dolores, sufrimientos).

Concepto de atribulado

Ejemplos: “Tantos problemas lo han atribulado, y anda por la vida cabizbajo y lloroso”, “No existe ser humano que en algún momento de su vida no se haya sentido atribulado” o “No te sientas atribulado por la enfermedad, consultaremos a los mejores especialistas y saldrás adelante”.

En la Biblia, el apóstol Pablo, que sufrió muchas veces persecuciones y tormentos, o sea, tribulaciones, nos dice que estaremos atribulados, pero no debemos estar angustiados, diferenciando ambos estados de ánimo, siendo el primero menos profundo y normal, ya que las preocupaciones diarias son inevitables, pero no debemos perder el sentido de la vida ni el camino hacia Dios, que no es fácil, sino que está justamente cargado de penas o tribulaciones, como pruebas que se imponen en el camino terrenal, las que se deben soportar y vencer con paciencia y fe, para poder llegar al mundo iluminado y justo de la eternidad.

El escritor estadounidense George R.R. Martin, tituló “Un corazón atribulado” a uno de sus fantasiosos relatos autobiográficos, donde expresa los duros momentos que debe pasar un escritor para poder concretar sus sueños.