Concepto de costumbre

La palabra costumbre se deriva de la latina “consuetudo” siendo en la Antigua Roma la primera fuente de su Derecho. Eran las costumbres de los antepasados las que regían en los primeros tiempos las relaciones jurídicas de los ciudadanos romanos, cuyos intérpretes eran los Pontífices, siendo el Rey, el Pontífice Máximo.

Las costumbres son conductas que al ser practicadas con asiduidad se convierten en hábitos, que pueden ser individuales o colectivos. Una persona puede tener la costumbre de leer el diario al levantarse, o de bañarse en alguna hora determinada del día, o de tomar mate o alguna infusión, de pasear al perro después de comer, etcétera. Estas costumbres individuales varían de una persona a otra.

Las costumbres también son propias de los animales, por ejemplo: “mi gato está acostumbrado a esa marca de alimento. Si se lo cambio no lo prueba”.

Otras costumbres son sociales, pues se practican desde hace mucho tiempo por la comunidad en su conjunto y en este caso crean conciencia (la gente así lo percibe) de que son obligatorias, aunque no haya ley que así lo disponga. Estos usos y costumbres si bien nacieron espontáneamente y no están escritos, el Derecho los recepta como fuente en algunos casos, por ejemplo en el Derecho Mercantil o en el Derecho Internacional.

Las costumbres son calificadas en buenas o malas según la visión particular que cada sociedad tiene sobre ellas. Por ejemplo, besarse como saludo es buena costumbre en ciertas culturas y en otras es una falta de respeto.

El conjunto de costumbres de un lugar lo identifica como tal, siendo uno de los elementos del concepto de la identidad nacional.