Concepto de evaluación

La palabra evaluación reconoce su origen etimológico en el francés “avaluar” y su significado remite al acto de valorar, pudiendo ésta ser de calidad o cantidad (cualitativa o cuantitativa), muchas veces premiando en consecuencia.

Puede evaluarse o valorarse muchas actividades humanas como por ejemplo el desarrollo de una industria o un comercio, la calidad educativa de un país, o sus condiciones de vida en general, o la calidad del empleo, o los niveles de atención sanitaria, o también el rendimiento deportivo. Significa darle un determinado valor a cosas inmateriales. Cuando le asignamos valor a cosas materiales les estamos poniendo un precio.

En educación debemos no solo evaluar resultados sino también procesos., tomando en consideración no solo lo observable, sino también lo implícito, y adecuarse al contexto. La finalidad de la evaluación en cualquier caso, ya sea educativa o no, debe estar al servicio del cambio. Se valora para ver qué es lo positivo y qué es lo negativo, qué se logró y qué falta, para encaminarse a mejorar las falencias. Esto se denomina evaluación formativa

En educación, en general, se recurre al examen como forma de evaluar, y si bien es una herramienta importante, no debe ser considerada la única. Cuando sólo se hace un balance de lo que el alumno sabe se denomina a esta evaluación, sumativa, y consiste en una simple asignación de puntajes, que se suman por cada respuesta correcta. Sirve para obtener acreditaciones, pero tiene el problema de que solo cuantifica y no valora calidad.

Lo evaluable en educación no comprende sólo a lo que saben los alumnos pues también puede evaluarse lo que saben o cómo actúan los docentes, el material didáctico empleado, las condiciones edilicias, etcétera.