Concepto de falacia

La palabra “fallacia” nos llegó a partir del latín “fallacia” palabra integrada por el verbo “fallere” que puede traducirse como mentir o engañar, y el sufijo “ia” que indica cualidad.

Este sustantivo se utiliza en el lenguaje cotidiano, como sinónimo de mentira, por ejemplo: “Es una falacia pretender que la vida sea justa para todos, ya que la propia naturaleza no lo es” o “Tu vida es una falacia, intentas dar una imagen que no se corresponde con lo que eres en realidad” o “Tus falacias me tienen cansada, todos los días inventas algo nuevo para no responsabilizarte de tus tareas”.

Concepto de falacia

Más estrictamente se usa la palabra falacia en Lógica para nombrar a los argumentos carentes de validez, por ser erróneos, pudiendo apoyarse en premisas verdaderas o falsas.

Las argumentaciones se basan en silogismos, donde la argumentación compara dos premisas, una antecedente y otra consecuente para llegar a la conclusión.

En las falacias se aparenta hacer un argumento sólido y correcto, pues se hacen generalmente con el motivo de engañar o de persuadir. Hay muchas clases de falacias, las formales presentan fallas estructurales, pues se realiza una mala conexión entre las premisas y la conclusión, que no surge de las premisas. Un caso es la negación del antecedente: Primera premisa: Si los niños van a la escuela, entonces aprenden a leer Segunda premisa: Juan no fue a la escuela Conclusión: Juan no sabe leer.

Otras fallas son no formales, o ejemplo aquellas que apelan a la opinión mayoritaria, a la piedad o al pueblo, para sentar una posición indiscutible. Ejemplo: “Es la opinión de la mayoría que debemos otorgarle al gobierno facultades extraordinarias” .