Concepto de grosero

La palabra grosero se originó en el latín “grossus” que significa “grueso”. Lo grosero es antónimo de lo delicado y fino, siendo por lo tanto y según los contextos de uso, descuidado, descortés, tosco, sin pulir, no detallista o abrupto.

Se usa por ejemplo: en el caso de que alguien realice un dibujo a grandes rasgos omitiendo detalles; cuando se usan palabras o gestos ordinarios y de mala educación; si alguien coloca en una habitación pequeña, un mueble demasiado grande, etcétera.

Concepto de grosero

Los groseros suelen despertar rechazo social; aunque en ciertas ocasiones pueden parecer graciosos y divertidos: por ejemplo un compañero de clases que bosteza en medio de la misma o dice algún chiste subido de tono, que ocasiona la risa general de sus compañeros, ante el enojo de la maestra, lo que seguramente le acarreará algún tipo de sanción.

Ser grosero socialmente es una calificación negativa e implica falta de buena educación o de rechazo de las convenciones sociales consideradas de “buen gusto” por esa comunidad. Ejemplos. “ese hombre es un grosero, nunca saluda” o “Esos niños son muy groseros con los acianos, no les ceden sus asientos ni les hablan con respeto”.

Las palabras groseras son aquellas que por acuerdo social son consideradas burdas o hirientes. En contextos formales son vistas como una verdadera falta de respeto, especialmente si son dirigidas hacia superiores jerárquicos. Si éstos tratan a sus dependientes en forma grosera y agresiva puede ser un caso de acoso laboral.

Un error grosero es un falso conocimiento que se tiene de algo pero que si se hubiera puesto el mínimo cuidado u observación no se hubiera incurrido en él. Ejemplo: “no pudiste cometer un error tan grosero como darle a tu hijo un medicamento en lugar de otro” o “desaprobé el examen por un único error pero era tan grosero que resultó imperdonable según mi profesor”.